Estados Unidos e Irán mantuvieron el martes conversaciones durante todo el día centradas principalmente en restablecer la navegación segura por el estrecho de Ormuz. El presidente estadounidense Donald Trump calificó el miércoles 5 de agosto las conversaciones de muy buenas y declaró que un acuerdo podría estar cerca. Al mismo tiempo, sin embargo, amenazó a Teherán con duros golpes si la diplomacia fracasa.

Las negociaciones se desarrollan principalmente de forma indirecta a través de Omán y otros mediadores regionales. Irán sigue afirmando públicamente que no negocia directamente con Washington, sino únicamente con Mascate sobre el establecimiento de una ruta marítima segura temporal. El gobierno de Catar ya anunció el martes que los mediadores habían registrado ciertos avances. Arabia Saudita, Pakistán y Catar también se han incorporado a los contactos diplomáticos.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Irán y Omán se pusieron de acuerdo sobre las coordenadas geográficas del corredor por el que podrían transitar los buques mercantes a través del estrecho. Sin embargo, sigue siendo objeto de disputa quién controlaría la ruta y bajo qué condiciones se restablecería el tráfico. Fuentes iraníes y regionales indican que Teherán exige la autoridad para gestionar los buques que entran en el golfo Pérsico. Estados Unidos rechaza tal acuerdo.

Según los medios de comunicación, el acuerdo preliminar en discusión tendría una vigencia de 60 días. Los buques utilizarían rutas separadas en aguas iraníes y omaníes. Durante el período transitorio, deberían continuar las negociaciones sobre la apertura permanente del estrecho, la remoción de minas marítimas y la reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear iraní. No obstante, el texto definitivo del documento aún no ha sido publicado.

También existe desacuerdo en torno a los posibles peajes de tránsito. Según las fuentes, Irán defiende una tarifa equivalente al cinco o siete por ciento del valor de la carga transportada. Omán propone una cantidad menor, mientras que Washington exige el libre tránsito sin peajes. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio confirmó que Estados Unidos participa en las negociaciones entre Omán e Irán para aumentar el número de buques que pueden transitar con seguridad por el estrecho.

A pesar de las declaraciones optimistas, el cierre de un acuerdo no está garantizado. Irán condiciona la apertura permanente del estrecho al cese de las operaciones militares estadounidenses, mientras que Washington exige una navegación segura e irrestricta. Las conversaciones representan, por tanto, un avance diplomático real, pero no una confirmación del fin del conflicto.

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