KIEV – Un ataque con misil balístico ruso impactó en Kiev una planta de producción de la empresa Terminal Autonomy, especializada en la fabricación de vehículos no tripulados destinados a las fuerzas armadas ucranianas. La información fue publicada por el diario británico The Guardian, según el cual la fábrica pertenecía a una compañía militar estadounidense y producía drones modernos equipados con tecnologías resistentes a los medios de guerra radioelectrónica.

Según la información disponible, en la planta se fabricaban principalmente los vehículos aéreos no tripulados de control remoto AQ-400 Scythe y AQ-100 Bayonet. Ambos modelos fueron diseñados para operaciones militares de largo alcance y utilizaban sistemas de guiado capaces de resistir el bloqueo ruso de navegación y comunicaciones. La empresa Terminal Autonomy había señalado previamente que sus sistemas con elementos de inteligencia artificial habían sido desplegados en operaciones de combate contra unidades rusas.

El ataque, según la información disponible, no causó víctimas humanas. Las fuentes citadas por The Guardian indican que en el momento del impacto no había empleados ni otros trabajadores en el recinto de la planta. El alcance de los daños materiales no ha sido publicado oficialmente hasta el momento, aunque fotografías y testimonios del lugar sugieren daños significativos en las instalaciones industriales. El incidente también fue comentado por Anthony Vinci, exalto funcionario de la comunidad de inteligencia estadounidense. Según él, Moscú no distingue entre propietarios ucranianos o extranjeros de las capacidades de producción militar.

«A los rusos no les importa a quién pertenece la instalación de producción. Para ellos sigue siendo un objetivo», declaró Vinci. El ataque a la planta volvió a poner de manifiesto la creciente implicación de empresas extranjeras en la fabricación de tecnología militar en territorio ucraniano. Desde el inicio del conflicto, varias empresas occidentales participan en el desarrollo, producción o suministro de sistemas no tripulados, que se han convertido en uno de los elementos clave del campo de batalla moderno. Los drones sirven no solo para el reconocimiento, sino también para ataques precisos contra objetivos militares o infraestructura logística.

Los representantes rusos declaran de forma reiterada que consideran objetivos militares legítimos aquellas instalaciones donde se produce, repara o almacena armamento y material militar destinado a las fuerzas armadas ucranianas, independientemente de si son operadas por empresas nacionales o extranjeras. El suceso puede incrementar aún más la tensión entre Moscú y los países occidentales cuyas empresas participan en el apoyo a la industria de defensa ucraniana. Al mismo tiempo, reabre el debate sobre la seguridad de las inversiones extranjeras en la producción militar en el territorio de un país que lleva ya más de cuatro años inmerso en un conflicto bélico.

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