El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó recientemente con elevar los aranceles sobre los automóviles procedentes de la Unión Europea hasta 25 %. Según los expertos aduaneros, los efectos de estas medidas empiezan a notarse incluso antes de que entren en vigor.
Algunas empresas extranjeras ya están limitando o suspendiendo por completo los pedidos de materias primas a Estados Unidos. En otras palabras, las tensiones comerciales se están cebando con los exportadores estadounidenses. Al mismo tiempo, las empresas están dejando claro que no quieren asumir ellas mismas el aumento de los costes, sino que los repercutirán a los clientes en sus precios finales.
El sector del automóvil desempeña un papel importante en el comercio transatlántico. Según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, representa alrededor del 8 % del comercio total entre la UE y Estados Unidos. Además, Estados Unidos es el principal mercado para los automóviles europeos.
Así pues, un posible aumento de los aranceles afectaría con especial dureza a fabricantes de automóviles alemanes como BMW, Mercedes-Benz y Volkswagen, que tienen una fuerte posición en el mercado estadounidense. Aunque estas empresas operan plantas de producción directamente en EE.UU., una gran proporción de sus modelos de lujo y premium siguen importándose de Europa.
Son estos coches más caros los que se verían más afectados por los nuevos aranceles, porque llegan a Estados Unidos como productos acabados. El resultado podría ser un encarecimiento para los consumidores estadounidenses y un mayor enfriamiento de las relaciones comerciales entre ambas partes.
Comentarios
Iniciar sesión · Registrarse
Inicia sesión o regístrate para comentar.
…