El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha indicado que está dispuesto a hacer concesiones a China si ello conduce a un alivio de las tensiones entre las dos mayores economías del mundo. "Por supuesto, tendrán que hacer concesiones,", dijo Trump a los periodistas durante la salida de su gira asiática. "Supongo que haremos algo,", añadió. Según Trump, el nivel actual de los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos -una media del 157%- es insostenible para Pekín a largo plazo.

Según informa Reuters, la reunión de Donald Trump con el presidente chino, Xi Jinping, está prevista al margen de la cumbre de la APEC que se celebrará en Corea del Sur a finales de octubre. Será su primer contacto directo desde que las tensiones comerciales entre ambos países volvieron a escalar a causa de las restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras y materiales magnéticos. Pekín defiende estas medidas como "necesarias para proteger los intereses nacionales y la seguridad tecnológica", mientras que Washington las considera una forma de coerción económica, informó The Wall Street Journal.

Trump también advirtió en la rueda de prensa de que si China no da marcha atrás, Estados Unidos impondrá aranceles adicionales del 100% a todos los productos chinos a partir de noviembre. "No sé qué posibilidades hay de que eso ocurra. Pero no creo que lo quieran. No sería bueno para ellos,"dijo el Presidente, según Bloomberg.

Según AP, la administración estadounidense está ampliando al mismo tiempo la cooperación con otros países de la región Indo-Pacífica, en particular Australia, que se está convirtiendo en un socio clave para la extracción y el procesamiento de materias primas críticas. Un reciente acuerdo marco entre Washington y Canberra pretende proporcionar a Estados Unidos fuentes alternativas de minerales estratégicos, reduciendo así la dependencia de los suministros chinos. Esta estrategia forma parte de un plan más amplio de "de-risking", un esfuerzo por reducir los riesgos asociados a la excesiva dependencia de un único proveedor.

Las tierras raras, clave para la producción de baterías, chips, motores eléctricos y sistemas militares, son uno de los temas más delicados de la actual rivalidad comercial. China controla desde hace tiempo cerca del 70% de la producción mundial y más del 80% de la capacidad de procesamiento. Como señaló Nikkei Asia, las restricciones a las exportaciones de estas materias primas podrían paralizar sectores enteros de la industria occidental, incluida la producción de coches eléctricos, aviones y electrónica de consumo.

Trump se reunirá con Xi Jinpingem para hablar no sólo de aranceles y materias primas, sino también de cuestiones geopolíticas más amplias. Según la CNN, el presidente estadounidense quiere plantear la cuestión de las compras chinas de petróleo ruso, que Washington considera que socavan la eficacia de las sanciones internacionales contra Moscú. "Me gustaría que China nos ayudara con Rusia," uvedl Trump. "Hemos impuesto sanciones muy duras a Rusia, pero me gustaría que China nos ayudara en esto."

La próxima reunión Trump-Xi pondrá a prueba si las dos potencias mundiales pueden encontrar un equilibrio entre rivalidad y cooperación pragmática. Como informa el Financial Times, si las conversaciones terminan en un compromiso, esto podría estabilizar los mercados mundiales y tranquilizar a los inversores a corto plazo. Sin embargo, si Pekín se niega a hacer concesiones y Washington impone nuevos aranceles, podría producirse un fuerte deterioro de las relaciones y una nueva división del sistema comercial mundial.

Como concluyó Trump, "Tal vez sí, tal vez no. Ya veremos."

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