La tensión entre Irán y Ucrania ha aumentado significativamente en los últimos días, según informaciones del diario The New York Times, después de que Teherán considerara la posibilidad de un ataque de represalia contra un puerto marítimo ucraniano. La respuesta debía producirse tras el presunto ataque ucraniano contra un buque iraní. Sin embargo, gracias a una intensa labor diplomática, se habría logrado evitar una escalada inmediata de la situación.
El diario, citando a funcionarios iraníes y occidentales, señaló que el liderazgo iraní evaluó varias opciones de respuesta. Una de ellas habría consistido en el lanzamiento de un misil balístico con una pequeña ojiva contra un objetivo seleccionado en Ucrania. Según algunas fuentes, se trataría fundamentalmente de un golpe simbólico, cuyo objetivo sería demostrar la capacidad de represalia, y no causar daños materiales extensos ni un elevado número de víctimas.
Otros funcionarios familiarizados con las negociaciones indicaron que el objetivo más probable podría ser alguno de los puertos ucranianos en la costa del Mar Negro. La infraestructura portuaria representa un elemento de importancia estratégica para Ucrania, no solo desde el punto de vista de las exportaciones de productos agrícolas, sino también para la logística y el abastecimiento durante el conflicto en curso con Rusia.
Según las fuentes, el desarrollo de la situación cambió el martes, cuando los diplomáticos ucranianos tomaron medidas para reducir la tensión. Los ministros de Asuntos Exteriores de Irán y Ucrania mantuvieron una conversación telefónica durante la cual ambas partes analizaron las circunstancias del incidente y las posibilidades de comunicación futura. Tras el encuentro, Teherán solicitó a Kiev, según informa el diario, una compensación por los daños relacionados con el ataque al buque iraní.
No se han hecho públicos los detalles sobre la forma de la posible compensación ni sobre el propio incidente. Por lo tanto, no está claro si entre ambos estados se están llevando a cabo negociaciones no públicas adicionales o si se han establecido condiciones concretas para la resolución de la disputa.
El acontecimiento pone de relieve la cada vez más compleja situación de seguridad en la región en sentido amplio. Un enfrentamiento militar directo entre Irán y Ucrania supondría una nueva ampliación de las ya extensas tensiones geopolíticas que afectan a Europa y al Oriente Medio. Por ello, los diplomáticos occidentales dedicaron, según la información disponible, un esfuerzo considerable a evitar una mayor agudización de la situación.
Aunque según The New York Times se logró conjurar la amenaza inmediata, la situación sigue siendo delicada. La evolución futura dependerá de los resultados de los contactos diplomáticos entre Teherán y Kiev, así como de si se logra resolver la disputa en torno al presunto ataque al buque iraní sin recurrir al uso de la fuerza militar. En la actualidad, predomina la vía diplomática, que según la información disponible ha evitado por ahora una represalia militar directa.
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