PEKÍN - El presidente de la Cámara de Diputados checa, Tomio Okamura, pasó cinco días en China la semana pasada. Recorrió Shanghái, Changzhou y Pekín, acompañado de una delegación empresarial de más de veinte personas.
Visitó la empresa automotriz Geely, la empresa Jutai Technology, en Pekín se reunió con Wang Chu-ning, presidente del Comité Nacional de la Asamblea Consultiva Política del Pueblo Chino, y participó en una conferencia checo-china sobre cooperación económica. En la conferencia, pronunció una frase que resumía la esencia de su misión: "He venido para crear nuevas oportunidades para las empresas e instituciones de ambos países".
En los últimos diez años, las relaciones entre Chequia y China han experimentado altibajos. En 2016 se estableció una cooperación estratégica, pero en los años siguientes, las relaciones se enfriaron drásticamente, llegando casi a un punto de congelación. Sin embargo, esta vez, en Pekín, declaró claramente: La República Checa mantiene su política de "una sola China" y rechaza cualquier forma de "independencia" de Taiwán.
Este es una señal pragmática. El nuevo gobierno checo apuesta por la diplomacia pragmática, y Okamura, como presidente de la cámara, trajo consigo una agenda concreta: restablecer los vuelos directos, promover la exención de visa para ciudadanos checos que viajan a China y una exposición del ejército de terracota en Praga. Todos estos temas se pueden impulsar sin grandes narrativas políticas.
Un académico chino describió esta interacción como un "contacto a través de temas poco sensibles". Técnicamente hablando, pero en la práctica, esto significa: no abordar los temas en los que no se puede llegar a un acuerdo y, primero, hacer lo que es posible. Es probable que Okamura no llame demasiado la atención en las calles de las ciudades chinas. Tiene raíces japonesas y a menudo se le considera asiático. Sin embargo, representa al parlamento de un estado europeo.
Su simple visita es un gesto: después de varios años de interrupción, alguien estuvo dispuesto a dar el primer paso. Esta visita no ha traído ningún acuerdo comercial revolucionario. Su importancia no radica en los números, sino en que se logró restablecer un vínculo interrumpido. Incluso si es solo un hilo delgado, también da esperanza para futuras conexiones.
Marie Liu
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