FRANCIA - La central nuclear francesa de Gravelines, ubicada en la costa del Canal de la Mancha, se ha visto obligada a detener tres de sus seis reactores debido a una cantidad inusualmente alta de medusas. Otro bloque está operando actualmente con capacidad reducida. Estos organismos marinos han interrumpido nuevamente el funcionamiento de la instalación, que depende del suministro y la circulación de grandes cantidades de agua marina.
Un problema inusual ha afectado a una de las centrales nucleares más grandes de Francia. En Gravelines, en el norte del país, se produjo un brote masivo de medusas que interrumpió el funcionamiento del sistema de refrigeración de la central. El operador, la empresa EDF, procedió posteriormente a detener tres reactores. El cuarto bloque continúa operando, pero con una capacidad reducida.
Las centrales nucleares utilizan grandes cantidades de agua para enfriar los equipos tecnológicos. Gravelines está ubicada directamente en la costa y obtiene parte del agua necesaria para su funcionamiento del Canal de la Mancha. En caso de una gran cantidad de organismos marinos, puede producirse el bloqueo o la restricción de la capacidad de filtración de los sistemas y otros equipos.
EDF no ha especificado con exactitud cómo las medusas afectaron al funcionamiento de los diferentes bloques. Sin embargo, la empresa destacó que la detención de los reactores es una medida operativa preventiva y, según la información disponible, no representa un peligro para la seguridad de la central, su personal ni el medio ambiente.
Este no es el primer incidente similar en Gravelines. El año pasado, una gran cantidad de medusas llegó al sistema de refrigeración, obstruyendo los filtros de las bombas de agua. Algunos reactores tuvieron que ser desconectados de la red eléctrica durante varios días. Este incidente puso de manifiesto la vulnerabilidad de las instalaciones nucleares costeras frente a fenómenos naturales y cambios en el entorno marino.
La central de Gravelines se encuentra entre las ciudades de Calais y Dunkerque, en la costa norte de Francia. Fue puesta en funcionamiento gradualmente durante la década de 1980 y cuenta con seis reactores de agua a presión. Es una de las instalaciones clave de la energía nuclear francesa y su producción representa una parte importante del suministro eléctrico en la región.
Según EDF, el incidente actual no implica un accidente nuclear ni un riesgo para la seguridad. Sin embargo, la detención de varios bloques puede tener un impacto en la disponibilidad inmediata de parte de la capacidad de generación francesa. La recuperación del funcionamiento completo dependerá de la eliminación de la causa de la restricción y de la verificación de los sistemas correspondientes.
Este caso también demuestra que el funcionamiento de las centrales nucleares puede verse afectado incluso por factores naturales aparentemente insignificantes. El brote masivo de medusas se convierte, por lo tanto, en un desafío operativo para los operadores de las centrales costeras, que puede conducir incluso a la desconexión temporal de los reactores nucleares.
gnews.cz
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