El número de víctimas de las devastadoras inundaciones en Nepal ha aumentado drásticamente. Las autoridades ya han confirmado 903 fallecidos y otras 4247 personas permanecen desaparecidas. Entre los desaparecidos hay 592 extranjeros y cientos de trabajadores de centrales hidroeléctricas que podrían estar atrapados en túneles inundados o derrumbados. Los trabajos de rescate se ven complicados por la infraestructura destruida, las lluvias y la amenaza de nuevas olas de agua.

El último balance fue publicado el lunes 31 de agosto por la Oficina Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres y su Gestión (NDRRMA) de Nepal. Según los datos actualizados a las 9:00 de la mañana, se han encontrado 903 cuerpos o restos humanos. La mayor cantidad de víctimas se ha encontrado hasta ahora en el distrito de Chitwan, donde el agua arrastró cuerpos desde zonas montañosas ubicadas a cientos de kilómetros de distancia. Los equipos de rescate lograron poner a salvo a 10.451 personas.

La magnitud de las labores de búsqueda sigue siendo extraordinaria. Según las autoridades, entre los 4247 desaparecidos hay 933 personas relacionadas con centrales hidroeléctricas, 592 ciudadanos extranjeros y decenas de soldados, policías o funcionarios públicos. Nepal ha movilizado a más de 20.800 miembros de las fuerzas de seguridad para las operaciones de rescate y ayuda humanitaria. Equipos especializados de la India y China están ayudando principalmente en la búsqueda de personas atrapadas en los túneles de los proyectos hidroeléctricos.

Los rescatistas luchan contra el tiempo

Las carreteras en las zonas más afectadas están completamente destruidas o bloqueadas en muchos lugares. El jefe de la NDRRMA, Dharmaraj Upreti, declaró que, para abastecer a algunas áreas, los helicópteros son prácticamente la única opción. Sin embargo, estos solo pueden transportar una cantidad limitada de material y necesitan lugares seguros para aterrizar. Por lo tanto, las autoridades están transportando alimentos, medicamentos e incluso tanques de oxígeno por aire.

Un problema cada vez mayor es la identificación y el manejo de los cuerpos. Debido al clima cálido y húmedo, los cadáveres encontrados se descomponen rápidamente, y las autoridades advierten sobre los riesgos higiénicos y epidemiológicos. Los restos no identificados se están recolectando en hospitales, donde los equipos de rescate toman muestras de ADN para su posterior identificación.

El desastre fue provocado por un colapso en el Himalaya

Las inundaciones comenzaron el 26 de agosto en la zona fronteriza entre Nepal y China. Las investigaciones preliminares indican un deslizamiento masivo de rocas y hielo en una zona del glaciar que bloqueó el flujo del río Lhende. Tras la ruptura de esta barrera natural, una enorme masa de agua, barro, piedras y hielo arrasó los valles de Bhotekoshi y Trishuli, destruyendo pueblos, puentes, carreteras e instalaciones energéticas.

La tragedia también afectó al Tíbet chino. Las autoridades locales han confirmado hasta ahora 16 muertos y 546 desaparecidos. El número total de víctimas del desastre en ambos lados de la frontera asciende a al menos 919 fallecidos y 4793 desaparecidos. Los equipos de rescate advierten que estas cifras podrían cambiar significativamente en los próximos días.

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