BRUSELAS - La Unión Europea no ha logrado aprobar el 18º paquete de sanciones contra Rusia, ya que Eslovaquia, liderada por el primer ministro Robert Fico, vetó la propuesta. La principal razón es la exigencia de Fico de obtener garantías de la Comisión Europea (CE) para que Eslovaquia pueda continuar importando gas ruso según el contrato con Gazprom hasta el año 2034. Además de Eslovaquia, Malta también se opuso, expresando sus propias reservas.
La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, se enfrenta a una creciente presión para encontrar un compromiso, mientras que la oposición eslovaca critica a Fico por debilitar la posición del país en la UE.
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, reiteró que no apoyará las sanciones que incluyan una excepción para la importación de gas ruso. Según sus declaraciones al diario Pravda, el plan de la UE de poner fin a la importación de gas ruso para 2027 aumentaría los precios de la energía en un 30-50% y perjudicaría gravemente la economía eslovaca. "La propuesta de la CE es idiota y destruye la competitividad de la UE", afirmó Fico.
Eslovaquia se enfrenta al riesgo de un arbitraje por parte de Gazprom, que podría costar hasta 20 mil millones de euros, y a la pérdida de los ingresos por tránsito del gas. Fico amenazó con retrasar la votación sobre las sanciones hasta que la CE ofreciera garantías concretas. En un mensaje de vídeo, acusó a la oposición eslovaca de socavar su posición negociadora y pidió a la CE que "ponga orden con sus favoritos".
La Comisión Europea está intentando aliviar la tensión. Ursula von der Leyen envió una carta a Fico en la que le ofreció seis medidas, entre ellas apoyo para la transición a fuentes de energía alternativas y compensaciones por la pérdida de ingresos por tránsito, según informó el portal Euronews. Von der Leyen destacó que las propuestas tienen en cuenta las particularidades nacionales, pero Fico las consideró insuficientes.
La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, expresó hoy su decepción por el fracaso de las negociaciones y declaró a Reuters que "Rusia no quiere la paz, y por eso debemos aumentar la presión". Se han programado nuevas negociaciones para el viernes, pero, según fuentes de Reuters, Hungría también sigue siendo escéptica, lo que aumenta el riesgo de una nueva demora.
En Eslovaquia, la postura de Fico ha provocado fuertes reacciones. Los partidos de la oposición KDH y SaS lo acusan de "servir a Moscú" y de debilitar la posición del país en la UE. "Fico está convirtiendo a Eslovaquia en el segundo Hungría", declaró la diputada Vladimíra Marcinková al diario SME. El eurodiputado eslovaco Milan Uhrik incluso calificó a von der Leyen de "destructora de las economías europeas" debido a su plan REPowerEU, que promueve la reducción de la dependencia de la energía rusa, según informó el portal Pravda.
Las sanciones propuestas, que incluyen la prohibición de utilizar el gasoducto Nord Stream y la reducción del precio máximo de la exportación de petróleo ruso de 60 a 47 dólares por barril, tienen como objetivo debilitar los ingresos rusos, que han disminuido en un 20,3% desde 2022, según el sitio web Consilium. Los críticos advierten, sin embargo, que las sanciones podrían perjudicar más a las economías europeas, especialmente a los países que dependen de la energía rusa.
Las reservas de Malta sobre las sanciones
Además de Eslovaquia, Malta también se opone a las sanciones, ya que no está de acuerdo con la reducción del precio máximo de la exportación de petróleo ruso. Este "mecanismo de precios flotante", que establece un precio un 15% por debajo del valor de mercado, podría poner en peligro su industria naviera, que es clave para la economía del país, según informó el portal Politico.
Malta, como importante centro marítimo, teme la pérdida de ingresos en el sector del transporte, que se beneficia del comercio global de energía. El país no tiene objeciones a las sanciones en general, pero exige excepciones para proteger sus intereses económicos.
La reunión de hoy de los representantes permanentes de la UE en Bruselas concluyó sin llegar a un acuerdo. Eslovaquia y Malta mantienen sus exigencias, mientras que Ursula von der Leyen busca una manera de equilibrar la presión sobre Rusia con los intereses económicos de los Estados miembros. La retórica de Fico y la resistencia de Malta sugieren que la aprobación del 18º paquete de sanciones podría estar aún lejos, lo que aumenta la tensión tanto dentro de la UE como en el ámbito nacional en Eslovaquia.
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