Las autoridades chinas han paralizado el proyecto de adquisición de la startup Manus por la empresa estadounidense Meta Platforms. El acuerdo, por valor de hasta 2.500 millones de dólares, habría permitido a la empresa adquirir tecnología avanzada para los llamados agentes de IA, sistemas capaces de realizar tareas complejas de forma autónoma con una supervisión mínima del usuario. Pero la decisión de Pekín demuestra que China quiere controlar incluso tecnologías que, aunque formalmente se trasladaron al extranjero, fueron creadas por ingenieros chinos.
Manus: una empresa china con ambiciones globales
La startup Manus fue desarrollada por Butterfly Effect, una empresa con sede en China. A principios de 2025, lanzó su agente de IA homónimo, que rápidamente ganó popularidad entre usuarios e inversores de China y Silicon Valley.
En julio, la empresa trasladó su sede a Singapur y cesó la mayoría de sus actividades en China. El traslado pretendía facilitar a la empresa la captación de capital extranjero y el establecimiento de asociaciones con empresas tecnológicas mundiales. A finales de 2025, Manus declaró unos ingresos anuales recurrentes de 100 millones de dólares, con un crecimiento del 20% mensual.
Meta quería incorporar la tecnología tanto a Facebook como a WhatsApp
Meta anunció su intención de comprar Manus en diciembre de 2025. Planeaba integrar la tecnología en sus productos, incluidos Facebook, Instagram y WhatsApp. También quería mantener Manus como negocio independiente.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China (CNDR) inició una revisión de seguridad, argumentando que el acuerdo podría dar lugar a la transferencia de datos sensibles y la transferencia de tecnología estratégica al control extranjero. Tras varios meses de revisión, finalmente bloqueó la adquisición.
El fin de la „Estrategia de Singapur“
La decisión de Pekín ha afectado significativamente a la estrategia de muchas empresas chinas que han estado trasladando su sede a Singapur para evitar las restricciones normativas y acceder a los inversores occidentales.
Tras la intervención de las autoridades chinas, algunas empresas han empezado a replantearse sus planes de expansión en el extranjero, vendiendo a socios estratégicos o captando capital en Estados Unidos y Europa. Tanto los inversores como los fundadores se están dando cuenta de que el simple traslado de la sede puede que ya no sea suficiente para librar a una empresa de la jurisdicción china.
Crece la rivalidad tecnológica entre EE.UU. y China
Estados Unidos y China consideran la IA una tecnología clave con importancia económica y para la seguridad. En los últimos años, Washington ha impuesto sanciones contra Huawei y ha endurecido las restricciones a la exportación de semiconductores avanzados. Pekín, por su parte, está reforzando su control sobre las empresas tecnológicas nacionales y limitando la transferencia de tecnología sensible al extranjero.
El bloqueo de la transacción Meta-Manus es una prueba más de que la cooperación tecnológica entre las dos mayores economías del mundo es cada vez más difícil.
Supervisión más estricta de las empresas chinas de IA
La medida de los reguladores chinos sugiere que Pekín pretende hacer valer su jurisdicción sobre cualquier empresa de importancia estratégica cuya tecnología, talento u operaciones tengan su origen en China. Esto puede limitar seriamente las opciones de las empresas emergentes que buscan atraer capital occidental o expandirse mediante adquisiciones internacionales.
Los acontecimientos en torno a Manus también confirman que el campo de la inteligencia artificial se está convirtiendo en uno de los principales campos de batalla en la rivalidad geopolítica entre China y Estados Unidos.
deeplearning.ai/gnews.cz - GH
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