Los libros, desde tiempos inmemoriales, han sido portadores de sabiduría y mensajes. En sus páginas se han conservado textos de miles de años de antigüedad. En la actualidad, cambian de forma, pero su misión permanece: transmitir a través de las generaciones la sabiduría de aquellos que tienen el don de dar vida a las historias. No se trata solo de millones de registros en un catálogo de biblioteca. También es un desafío para los arquitectos, que deben dotar a la biblioteca, ese templo de la sabiduría, de una apariencia lujosa. Esto se logró, por ejemplo, en China, donde la biblioteca se transformó en un pequeño microcosmos de libros.
Una mirada al alma del autor: la biblioteca de Tianjin Binhai en China
La biblioteca de Tianjin Binhai se concibió como un desafío al futuro, utilizando el espacio de una manera innovadora y con una visión futurista. Amplía los límites de la biblioteca como edificio, acercándola al concepto de biblioteca como una obra de arte. Los visitantes se encuentran en un "planeta" donde los libros son los protagonistas, elevándose elegantemente. El diseño es de la empresa holandesa MVRDV y, metafóricamente, recuerda a un enorme ojo con una pupila en forma de escalera esférica. La biblioteca tiene una superficie total de 33.700 m² y se inauguró en 2017.

Libros que parecen flotar
El interior está dominado por un blanco limpio y minimalista: no distrae, es uniforme y permite destacar el contenido que alberga. A menudo, los estantes también funcionan como escaleras o asientos. Lo monumental no es solo la lujosa construcción en sí, sino también la cantidad de volúmenes que puede albergar, hasta 1.200.000 libros. Estos no están almacenados en estantes rígidos y uniformes, sino que parecen "flotar" en el flujo de aire, evocando las curvas ondulantes de las estanterías.
Una lujosa ilusión "de piso a techo"
¿Es el arquitecto un ilusionista? Más bien, es un visionario que supo aprovechar al máximo el espacio y transformarlo en una obra de arte lujosa. Aquí se encuentran libros imaginarios, en forma de paneles de aluminio impresos que forman el fondo de los estantes.

El lema chino: "No toco los libros reales"
La generación más joven ha adoptado la lectura de libros a través de aplicaciones, en lugar de leer libros de bolsillo o encuadernados. Sin embargo, esto no impide que estos libros también se conserven en un espacio representativo. El medio de transmisión cambia, pero el escritor seguirá escribiendo para sus lectores ávidos.

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