La tensión entre Estados Unidos y Canadá continúa aumentando. El presidente estadounidense, Donald Trump, el lunes 24 de agosto, atacó duramente al primer ministro canadiense, Mark Carney, y al premier de Ontario, Doug Ford, a quienes calificó de "payasos". Al mismo tiempo, amenazó a Canadá con consecuencias que, según él, serán "mucho peores" si sus líderes no comienzan a respetar las demandas estadounidenses. El conflicto ya no es solo verbal; en su centro están los aranceles, la industria automotriz, el acero y la energía.

Trump afirmó en su red Truth Social que Estados Unidos ha apoyado económicamente a Canadá durante décadas y que Ottawa se ha aprovechado de su vecino. Volvió a ridiculizar a Carney llamándolo "gobernador" y a Ford como su "lacayo". "Alguien debería obligar a estos payasos a hacer lo correcto", escribió el presidente, advirtiendo que, de lo contrario, las consecuencias para Canadá serían aún más graves.

Esta declaración llegó en un momento de intensa escalada del conflicto comercial. Trump anunció que, a partir del 1 de enero de 2027, quiere aumentar los aranceles sobre automóviles, camiones, piezas de automóvil y acero provenientes de Canadá al 50 por ciento. Durante el fin de semana, ya entraron en vigor aranceles del 50 por ciento sobre bienes canadienses valorados en aproximadamente 20 mil millones de dólares, después de que las negociaciones comerciales entre ambos países colapsaran. Canadá está preparando medidas de represalia.

Carney declaró que Ottawa está dispuesta a reanudar las negociaciones, pero solo si Estados Unidos considera a Canadá como un socio igualitario, y no como una "filial". Según él, las demandas estadounidenses podrían dañar gradualmente sectores clave de la economía canadiense, incluyendo la industria automotriz, siderúrgica y de aluminio.

Doug Ford fue aún más contundente. Llamó a Trump "tiran" y "perdedor", y declaró que Canadá debe utilizar todos los medios disponibles. Según él, podría haber restricciones en el suministro de electricidad o minerales estratégicos a Estados Unidos. Es probable que las declaraciones de Ford hayan provocado la reacción personal de Trump.

Sin embargo, no todas las afirmaciones de Trump coinciden con los datos oficiales. El presidente, por ejemplo, afirmó que el desempleo en Canadá había alcanzado el diez por ciento. Según los últimos datos de Statistics Canada, en julio fue del 6,4 por ciento, lo cual, por el contrario, fue un mínimo de dos años.

El conflicto comercial se está convirtiendo en una de las crisis más graves de las relaciones entre Estados Unidos y Canadá en las últimas décadas. Ambas economías están estrechamente interconectadas: el comercio mutuo de bienes y servicios el año pasado alcanzó aproximadamente 872 mil millones de dólares, y una mayor escalada podría afectar a empresas y empleados en ambos lados de la frontera.

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