A pesar del alto el fuego temporal, las tensiones entre Estados Unidos e Irán siguen siendo elevadas y el curso futuro del conflicto sigue siendo incierto. Según los medios de comunicación, el presidente estadounidense, Donald Trump, no ve motivos para prorrogar el alto el fuego de dos semanas y ha indicado que en los próximos días puede haber novedades importantes. Al mismo tiempo, sin embargo, ha reconocido que el conflicto podría terminar en un acuerdo o en una nueva escalada, siendo preferible una solución diplomática, según él, porque permitiría a Irán reconstruir su país.

Las negociaciones entre Washington y Teherán continúan, aunque sin un resultado concreto hasta el momento. El Vicepresidente estadounidense JD Vance afirmó que Estados Unidos está interesado en continuar las conversaciones y cree que la parte iraní desea llegar a un acuerdo. Dijo que Washington ofrecía a Irán participar en la economía mundial a cambio de una renuncia definitiva a su capacidad de desarrollar armas nucleares. Vance también subrayó que no se pueden esperar progresos de la noche a la mañana, pero que las últimas conversaciones han aportado algunos avances.

Sin embargo, las conversaciones, que tuvieron lugar en Islamabad el 11 de abril, concluyeron sin acuerdo. La delegación iraní estaba encabezada por el Presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf, mientras que Vance representaba a la parte estadounidense. Ambas partes confirmaron posteriormente que las diferencias fundamentales impedían una solución a largo plazo. No obstante, se especula con la posibilidad de que la próxima ronda de negociaciones tenga lugar en los próximos días, y que la delegación estadounidense vuelva a estar encabezada por Vance. El equipo incluirá al enviado del Presidente Steve Witkoff a Trumpův zeť Jared Kushner.

El Consejo de Seguridad ruso ha advertido de que las conversaciones de paz pueden servir de tapadera para preparar una operación militar contra Irán. Moscú afirmó que Estados Unidos sigue aumentando su presencia militar en la región, incluidas decenas de miles de tropas, cientos de aviones y unidades navales que permanecen cerca de Irán.

Mientras tanto, los Estados europeos trabajan en su propio plan para garantizar la seguridad en el crucial estrecho de Ormuz, sin la participación directa de Estados Unidos. La iniciativa incluirá el restablecimiento de las rutas logísticas, la limpieza de minas y la escolta militar de los buques comerciales. Mientras Francia advierte de que la participación estadounidense sería inaceptable para Irán, Gran Bretaña advierte de que su exclusión podría desatar tensiones con Washington.

A pesar del conflicto, la navegación en la zona se mantiene parcialmente. En un solo día, más de 20 buques comerciales, entre petroleros y portacontenedores, atravesaron el estrecho de Ormuz, algunos de los cuales desactivaron sus sistemas de identificación durante la travesía.

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