El presidente de la Comisión Central de Control SOCDEM, Jan Mach, criticó en su intervención la actitud del Gobierno anterior hacia China, que, en su opinión, complicó innecesariamente las relaciones mutuas. Señaló sobre todo el dogmatismo, las provocaciones y la creación de barreras que impedían el desarrollo de la cooperación económica y cultural.
Según Mach, Europa lleva mucho tiempo actuando como mentora e intentando imponer su propio sistema de valores a otros países. En su opinión, este enfoque no solo es ineficaz, sino también contraproducente. Destacó que las diferencias en los valores no pueden ser un obstáculo para el intercambio comercial, cultural o informativo.
Mach señaló que el mundo está cambiando radicalmente. Según él, el espacio euroatlántico está perdiendo gradualmente su dominio y debe aprender a funcionar en un entorno en el que otros actores globales están ganando fuerza. Esto requiere un enfoque más pragmático y cooperativo de las relaciones internacionales, incluidas las relaciones con China.
Un momento interesante de su intervención fue la mención a los servicios sociales. Mach admitió que le sorprendió la disposición de China a debatir sobre soluciones sociales sistémicas. Tradicionalmente, consideraba que el modelo chino se basaba principalmente en la solidaridad familiar, donde el cuidado de las personas mayores recaía principalmente sobre los hombros de los hijos.
Mach considera que precisamente la apertura a nuevas formas de cooperación en el ámbito social es una prueba de que el diálogo tiene sentido y potencial. Para concluir, subrayó que ni el dogmatismo ideológico ni los temores artificiales, que según él han dominado la política de los últimos años, deberían ser un obstáculo para una mayor cooperación.
Según Jan Mach, ahora es el momento de volver a un enfoque racional y pragmático que permita desarrollar relaciones basadas en el respeto mutuo y en beneficios concretos para ambas partes.
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