WASHINGTON/BRUSELAS - Estados Unidos está ejerciendo una intensa presión para que Europa se libere por completo del gas ruso y, en su lugar, compre masivamente energía de Estados Unidos. Esto fue confirmado por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, durante su visita de trabajo a Europa, en conversaciones y declaraciones oficiales.

"Nuestro objetivo es dirigir las exportaciones de energía estadounidenses hacia nuestros aliados en todo el mundo, para que puedan comprar energía de amigos confiables, no de adversarios. En Europa, donde hasta hace poco casi la mitad de las importaciones de gas provenían de Rusia, estamos trabajando para reducir esa proporción a cero", citó la agencia rusa TASS a Wright.

Según Wright, Estados Unidos no se limita a hacer llamamientos políticos, sino que ya está activamente cubriendo el vacío dejado por los suministros rusos. "Las exportaciones de energía de Estados Unidos han sido la principal solución a este problema", dijo, según informó la agencia Reuters. Washington está señalando claramente que ve su papel en la energía europea no solo como una cuestión de solidaridad, sino también como una oportunidad geopolítica y comercial.

La Unión Europea, por su parte, ha reafirmado su objetivo de eliminar por completo las importaciones de gas y petróleo rusos antes del 1 de enero de 2028. Según Reuters, este plazo también surgió durante las conversaciones de Wright con representantes de la Comisión Europea. Bruselas también admitió que el ritmo podría ser más rápido si las condiciones del mercado y la disponibilidad de alternativas lo permiten. La agencia ucraniana Interfax-Ukraine añadió que, incluso, se está debatiendo en las instituciones de la UE una prohibición legal de nuevos contratos con empresas rusas antes de 2028.

Parte de la estrategia estadounidense incluye una amplia oferta de fuentes alternativas. Además del gas natural licuado (GNL), también se incluyen el petróleo y las tecnologías nucleares. Según Interfax-Ukraine, el acuerdo entre la UE y Estados Unidos incluye un compromiso de que las compras europeas de productos estadounidenses alcancen los 750 mil millones de dólares para 2028. Fuentes del sector empresarial estadounidense, como la empresa ExxonMobil, esperan que Bruselas firme nuevos contratos a largo plazo para garantizar un suministro estable. Esta información fue proporcionada por el Financial Times.

Sin embargo, Europa enfrenta una serie de desafíos. Necesita ampliar las terminales y la capacidad de almacenamiento para poder recibir más GNL. Economistas citados por la agencia Reuters advierten que el gas estadounidense no siempre es más barato que el gas ruso transportado por tubería, y que su precio está sujeto a las fluctuaciones globales del mercado. Los politólogos, por su parte, advierten que, si bien la dependencia se trasladará de Moscú, también se intensificará con respecto a Washington.

Otro aspecto es la política climática. Los ecologistas europeos y parte de los partidos políticos recuerdan que la Unión Europea se ha comprometido a ser climáticamente neutra a mediados de siglo. Por lo tanto, la transición al GNL estadounidense, que sigue siendo una fuente de combustibles fósiles, representa, según los críticos, un paso atrás. Como señalan el Financial Times, algunos políticos europeos quieren vincular los nuevos acuerdos con Estados Unidos con inversiones en energías renovables y tecnologías que reduzcan las emisiones.

El resultado es, por ahora, ambiguo. Una salida más rápida de las materias primas rusas debilitaría los ingresos de Moscú, pero al mismo tiempo, Europa trasladaría su dependencia a los productores estadounidenses. En las próximas semanas, será crucial determinar si Bruselas realmente adopta una prohibición legal de nuevos contratos rusos, qué contratos a largo plazo firmará con empresas estadounidenses y cómo equilibrará las necesidades energéticas a corto plazo con los objetivos climáticos a largo plazo.

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