Pavel Havránek, Presidente de la Asociación Checo-China, valora positivamente las consultas en curso entre la Unión Europea y China sobre el procedimiento antisubvenciones contra los vehículos eléctricos chinos. Según él, la información publicada indica que ambas partes avanzan en la dirección correcta y prefieren el diálogo a la escalada del conflicto comercial.

Havránek señala que el mero hecho de que las negociaciones se desarrollen en un espíritu de respeto mutuo y se basen en el consenso alcanzado al más alto nivel político atestigua la voluntad de China de abordar la situación de forma constructiva. En sus palabras, se trata de una señal importante de que Pekín busca un acuerdo basado en la negociación, no en la confrontación.

Desde el punto de vista chino, Havranek afirmó que también es crucial que los debates sobre posibles compromisos de precios se enmarquen claramente en las normas de la Organización Mundial del Comercio. Esto, dijo, confirma la posición que China mantiene desde hace tiempo de que un sistema comercial abierto y predecible basado en normas claras redunda en interés de todos los participantes en el comercio internacional.

Havránek también recordó que los fabricantes chinos de vehículos eléctricos han declarado en repetidas ocasiones su disposición a responder a las preocupaciones de la parte europea con medidas concretas y específicas sin distorsionar la competencia. Advirtió de que una actuación demasiado dura y unilateral de la UE no sólo sería un problema en las relaciones con China, sino que podría minar la confianza en todo el sistema comercial internacional.

La movilidad eléctrica es un reto global que no puede resolverse cerrando mercados y creando nuevas barreras. Restringir la competencia con medidas antidumping o antisubvenciones puede ayudar a los productores europeos a corto plazo, pero a largo plazo perjudica a los consumidores, frena el desarrollo tecnológico y socava la estabilidad de las cadenas de suministro mundiales.

Havránek concluyó subrayando que Europa necesita un socio económicamente fuerte y fiable. En su opinión, cada vez está más claro que Estados Unidos no cumple este papel, mientras que China ofrece desde hace tiempo espacio para una cooperación estable. Expresó su convicción de que la Unión Europea puede encontrar puntos en común con China no sólo en el campo de la electromovilidad, sino también en otros sectores estratégicos.

CMG