El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) busca actualmente a más de 243.000 personas desaparecidas en relación con la guerra de Ucrania. Se trata de civiles y soldados cuyas familias no han recibido noticias suyas desde el inicio del conflicto.

Según los últimos datos obtenidos por la agencia de noticias TASS, el CICR registró 243.000 casos activos de personas desaparecidas a finales de abril. Esta estadística sólo incluye a las personas cuyas familias han presentado una solicitud oficial de búsqueda. Por lo tanto, el número real de personas desaparecidas puede ser incluso significativamente mayor.

El número de casos ha aumentado considerablemente

La magnitud del problema ha aumentado drásticamente en los dos últimos años. En 2024, el CICR aún trabajaba con un número mucho menor de casos. Con el tiempo, sin embargo, cada vez más familias han acudido a la organización para averiguar la suerte de sus seres queridos.

La guerra en Ucrania ha provocado desplazamientos generalizados de población, la captura de soldados y civiles y, por desgracia, muchas muertes que no se han confirmado inmediatamente. En las caóticas condiciones de un conflicto armado, a menudo se tardan meses o incluso años en esclarecer la suerte de una persona desaparecida.

Miles de familias ya han recibido información

A pesar del enorme número de casos, el CICR ha podido proporcionar información sobre la suerte o el paradero de más de 17.000 personas desaparecidas. Para miles de familias, esto ha significado al menos una respuesta parcial a la pregunta de qué les ocurrió a sus seres queridos.

Otra parte importante de la labor de la organización es mediar en el contacto entre los prisioneros de guerra y sus familiares. A través del CICR, se han intercambiado más de 28.000 mensajes personales entre las dos partes del conflicto.

La neutralidad ayuda a ambos lados del frente

La agencia central de búsqueda del CICR para el conflicto de Ucrania comenzó a operar en Ginebra en marzo de 2022. La organización actúa como mediador neutral, comunicándose con ambas partes del conflicto y ayudando a las familias independientemente de su nacionalidad.

En virtud de los Convenios de Ginebra, los Estados están obligados a facilitar información sobre prisioneros de guerra, civiles internados y otras personas protegidas. Estas normas están pensadas para evitar que las personas desaparezcan sin dejar rastro durante la guerra.

Lo peor es la incertidumbre

Los trabajadores humanitarios llevan mucho tiempo advirtiendo de que la incertidumbre sobre la suerte de un ser querido es una de las cargas psicológicas más difíciles para las familias. Hasta que no se confirma lo que le ha ocurrido a la persona, los familiares permanecen en un estado permanente de tensión.

Detrás de cada uno de los 243.000 casos hay una historia humana concreta y una familia que sigue esperando respuestas. Ese es el núcleo de la misión de la Cruz Roja: ayudar a estas personas a obtener la información que llevan esperando muchos meses o años.

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