LONDRES - En uno de los movimientos más drásticos de la historia moderna de la realeza británica, el príncipe Andrés ha sido despojado de todos los títulos y honores reales que le quedaban. Además, se verá obligado a abandonar su actual residencia real, según un comunicado del Palacio de Buckingham. La decisión, que según las fuentes fue aprobada personalmente por el Rey Carlos III, pretende poner fin a una larga crisis provocada por los controvertidos vínculos de Andrés.
La razón principal de esta represión son las consecuencias actuales de la amistad de Andrew con el delincuente sexual estadounidense condenado Jeffrey Epstein. Epstein murió bajo custodia en 2019 en circunstancias que las autoridades han considerado un suicidio. El príncipe Andrés había estado estrechamente relacionado con él y su compañera Ghislaine Maxwell durante muchos años, lo que le valió críticas de los medios y del público.
"Su Alteza Real ha dejado de utilizar el estilo 'Su Alteza Real' y ya no desempeña ninguna función pública oficial. Andrew conservará sus grados militares, pero no los utilizará activamente", dice un comunicado oficial de palacio. Esto significa que Andrés, de 57 años, pasará a ser una persona privada sin representación oficial de la Corona.
La crisis llegó a su punto álgido el año pasado, cuando Andrés perdió un pleito contra Virginia Giuffre, que le acusaba de agresión sexual. Aunque el litigio se resolvió extrajudicialmente con un acuerdo económico, cuyo importe no se ha revelado, el príncipe sigue manteniendo su inocencia. Para la familia real, sin embargo, el asunto supuso un duro golpe para su reputación.
Desde su acceso al trono, Carlos III buscó claramente modernizar y racionalizar la monarquía. El desalojo de Andrés de los Reales Astilleros, su actual residencia, se considera parte de este plan. Al parecer, el Rey quiere evitar que la "sombra del pasado" amenace el futuro de la monarquía bajo su reinado y el de sus sucesores.
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