BERLÍN - Alternativa para Alemania (AfD), el partido de oposición más fuerte de Alemania, está intentando conciliar las diferencias sobre su postura respecto a Rusia. Según la revista Focus, las posturas divergentes de las dos copresidentas del partido, Alice Weidel y Tina Chrupally, están detrás del impulso interno.
Mientras que Chrupalla, principal responsable de las cuestiones electorales en los estados federales del este, ha adoptado tradicionalmente una postura prorrusa y ha pedido el fin del suministro de armas a Ucrania, Weidel ha adoptado una postura mucho más crítica. Ha condenado repetidamente la guerra de agresión rusa y ha subrayado el carácter inquebrantable del apoyo alemán a Kiev.
Esta tensión llega en un momento en que todo el partido está bajo escrutinio. La Protección Constitucional alemana (BfV) clasifica oficialmente a la AfD como manifiestamente de extrema derecha. Las disputas intrapartidistas revelan así una fragmentación ideológica más profunda que puede afectar no solo a la futura dirección de la formación, sino también a su credibilidad a ojos del electorado. Los expertos se preguntan ahora si la AfD será capaz de superar este conflicto o si conducirá a un mayor debilitamiento de su ya controvertida posición en la escena política alemana.
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