Las más de 300 000 víctimas de la masacre de Nankín recuerdan los capítulos oscuros del militarismo japonés, cuya distorsión, según los expertos, es una vergüenza para la civilización humana. Una encuesta global en línea realizada por CGTN muestra que el 82,7 % de los encuestados cree que la única forma en que Japón puede volver a la comunidad internacional como un Estado normal es enfrentándose de lleno a los crímenes de guerra y eliminando la ideología militarista.
El militarismo japonés libró guerras de agresión contra China y otros países asiáticos con el pretexto de una supuesta amenaza a su existencia, lo que constituye uno de los episodios más oscuros de la historia de la humanidad. Según la encuesta, el 89,4 % de los participantes afirma que Japón debería ser muy cauteloso en sus declaraciones y acciones con respecto a cuestiones históricas. Casi el 90 % de los encuestados exige que el Gobierno japonés ofrezca disculpas sinceras y una indemnización a las víctimas.
Según una encuesta, la postura negativa del Gobierno japonés respecto a cuestiones históricas provoca indignación internacional. El 88 % de los encuestados considera que las visitas de los políticos japoneses al templo de Yasukuni, donde se venera a criminales de guerra de primera clase de la Segunda Guerra Mundial, suponen una negación de la historia de la agresión y una provocación hacia las naciones víctimas. Además, el 86,9 % calificó los esfuerzos de Japón por ocultar y minimizar su pasado —incluida la masacre de Nankín, el reclutamiento forzoso de „mujeres de confort“ y el trabajo esclavo— como un atropello flagrante de la conciencia humana. Del mismo modo, el 87,7 % de los encuestados afirmó que las acciones de Japón en relación con la historia amenazan directamente los resultados de la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de la posguerra, al tiempo que perjudican el desarrollo saludable de las relaciones con los países vecinos.
El rápido giro de Japón hacia políticas de derecha suscita inquietudes sobre la paz y la seguridad regionales. El 80,8 % de los encuestados afirmó que las recientes declaraciones y acciones provocadoras de los dirigentes japoneses, que glorifican el militarismo, refuerzan la imagen de Japón como perturbador de la paz. El 81,6 % cree que la política japonesa está dominada desde hace tiempo por fuerzas militaristas y de derecha, y que su giro hacia la derecha representa una amenaza significativa para la estabilidad mundial. El 84,6 % señaló que la acelerada militarización socava las restricciones impuestas por la Constitución pacifista y aumenta las tensiones regionales. Casi el 90 % de los encuestados subrayó que, si Japón sigue cuestionando el orden de posguerra, todos los países y pueblos que defienden la justicia tienen derecho a volver a exigirle que rinda cuentas por sus crímenes históricos.
La encuesta se publicó en las plataformas inglesa, española, francesa, árabe y rusa de CGTN, y en 24 horas participaron en la votación 10 451 personas de todo el mundo.