MOSCÚ – El plan de transferir armas estadounidenses desde los depósitos turcos a Ucrania ha provocado una fuerte reacción por parte de Moscú. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso solicitó a Washington y Ankara que explicaran las circunstancias y condiciones del próximo suministro, advirtiendo que tal medida podría dañar seriamente las relaciones entre Rusia, Estados Unidos y Turquía.
Según la información disponible, se trata de un amplio paquete de material militar estadounidense que se encuentra en los depósitos turcos. El Departamento de Estado estadounidense habría informado al Congreso sobre su intención de permitir la reexportación a Ucrania. La entrega prevista incluiría 70 misiles balísticos tácticos M39 ATACMS y 12 sistemas de lanzamiento de cohetes M270. El paquete también incluiría más de 2500 misiles M26 y decenas de miles de proyectiles de artillería con munición en racimo.
El valor total del traslado, según los datos publicados, asciende a unos 280 millones de dólares. Algunos informes indican que Ucrania ya ha firmado un acuerdo con Turquía para la compra de este material, aunque su transferencia está sujeta al consentimiento estadounidense debido al origen de las armas.
Moscú considera esta próxima transferencia no solo como un nuevo refuerzo de las fuerzas armadas ucranianas, sino también como un problema para las relaciones diplomáticas. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajárova, declaró que la información sobre los próximos suministros contradice algunas declaraciones públicas sobre el esfuerzo por encontrar una solución política al conflicto. Según la parte rusa, los envíos de armas "socavan la confianza mutua" y pueden causar daños graves a las relaciones.
Una parte importante de la controversia también está relacionada con la munición en racimo. La organización Human Rights Watch señaló que Turquía ha solicitado a Estados Unidos permiso para reexportar misiles, proyectiles y municiones de artillería estadounidenses en racimo, que tiene almacenados desde hace varias décadas.
La entrega de los ATACMS representaría, al mismo tiempo, una importante ampliación de las capacidades ucranianas para realizar ataques a larga distancia. Moscú, por lo tanto, espera explicaciones no solo de Washington, sino también de Ankara. Turquía ha estado tratando durante mucho tiempo de mantener relaciones con ambas partes en el conflicto y, al mismo tiempo, se presenta como un posible mediador. Precisamente la combinación de iniciativas diplomáticas y una posible transferencia de armas estadounidenses podría complicar aún más su posición, según Moscú.
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