El experto en energía y asesor del eurodiputado Ondřej Knotek, Vladimír Vlk, destacó en su intervención la necesidad de una cooperación pragmática y no ideológica con China, especialmente en los ámbitos de la educación, la energía y la industria. Según él, la República Checa ha perdido parte de su capacidad técnica e industrial en las últimas décadas, mientras que China ha experimentado un desarrollo significativo y sistemático.
Vlk recordó la estrecha colaboración histórica entre Checoslovaquia y China en los años 50 y 60, sobre todo en los campos técnicos. Según él, las turbinas checoslovacas suministradas a China en aquella época siguen funcionando hoy en día y gozan de buena reputación, lo que considera una prueba de la calidad de la industria y el sistema educativo de entonces.
Dedicó una parte fundamental de su intervención a la energía. Explicó que la combinación de fuentes de energía de carbón, nucleares y renovables que aplica China tiene una lógica técnica clara: la estabilidad del sistema eléctrico. Según Vlk, la República Checa ha descuidado esta lógica en los últimos años, lo que ha provocado problemas con la regulación de la red y la seguridad energética.
También estuvo de acuerdo en que es necesario reactivar el turismo checo-chino, que no solo tiene beneficios económicos, sino que también fomenta el entendimiento mutuo. También valoró positivamente el interés de los socios chinos por invertir directamente en la República Checa, crear puestos de trabajo y desarrollar la base industrial.
Vlk criticó el enfoque ideológico del gobierno anterior hacia la cooperación exterior, especialmente con China y Rusia. Según él, es inaceptable calificar la cooperación técnica o económica como una amenaza para la seguridad. Destacó que la República Checa todavía tiene mucho que ofrecer, pero al mismo tiempo debe aprender de los avances logrados por otros.
Para concluir, expresó su convicción de que las relaciones entre la República Checa y China tienen potencial para seguir desarrollándose y que el período de barreras ideológicas debería dar paso a una asociación racional y dirigida por expertos, basada en el beneficio mutuo.