El ex primer ministro Jiří Paroubek resumió en su intervención sus muchos años de experiencia en China, país que, según sus propias palabras, visitó aproximadamente veinte veces entre 2016 y 2024. Describió no solo sus contactos con el mundo académico y empresarial, sino también su participación en varias cumbres internacionales importantes, en las que se debatieron proyectos como el Belt and Road Initiative.
Paroubek admitió que al principio consideraba el proyecto «La Ruta de la Seda» más bien como un proyecto propagandístico. El punto de inflexión llegó con los resultados concretos, de los que hablaron los representantes de decenas de países. Destacó como contribución importante, en particular, el desarrollo de la infraestructura de transporte y las conexiones ferroviarias, que, en su opinión, refuerzan no solo el comercio, sino también el entendimiento entre los Estados.
Dedicó una parte importante de su discurso a lo que él denomina „el camino chino hacia el socialismo“. Según Paroubek, se trata de una combinación de planificación estratégica y economía de mercado complementada con sensibilidad social, es decir, una orientación hacia la mejora del nivel de vida. Calificó de realista el objetivo chino de ampliar la clase media hasta alcanzar los 700-800 millones de personas y señaló que, en la actualidad, ya se habla de cientos de millones de habitantes con un estilo de vida de clase media.
Al mismo tiempo, sin embargo, planteó una pregunta incómoda: ¿qué puede ofrecer la República Checa? Según Paroubek, la balanza comercial está muy desequilibrada desde hace tiempo y, en su opinión, la industria checa no está hoy en condiciones de proporcionar a China conocimientos técnicos en ámbitos modernos clave, como la digitalización o la inteligencia artificial, sino como mucho en especializaciones parciales.
En un contexto histórico más amplio, describió que las relaciones checo-chinas se han desarrollado a largo plazo „en sinusoides“. Recordó sus propios esfuerzos por profundizar la cooperación durante su mandato como primer ministro entre 2005 y 2006, así como las iniciativas posteriores relacionadas con Miloš Zeman. Sin embargo, según él, muchos de los planes se encontraron con la oposición de parte de la representación política y de la opinión pública, y quedaron inconclusos.
Hoy en día, considera clave el trabajo sistemático en tres direcciones: la cooperación gubernamental y regional, la participación de las universidades y la creación de una base de personal a través de los estudiantes. Paroubek afirmó que, en su opinión, China debería trabajar más con becas y apoyo al estudio del chino para los estudiantes universitarios checos, de forma similar a lo que lleva haciendo desde hace tiempo Estados Unidos en el extranjero. También atribuye un papel importante a las ciudades y las relaciones de colaboración, que, en su opinión, se han ideologizado innecesariamente en el pasado.
Para terminar, expresó un optimismo cauteloso: según él, la dirección hacia la renovación de las relaciones tiene sentido, pero la velocidad de los cambios se verá limitada por la práctica política interna y por la cantidad de problemas que el Gobierno checo debe resolver al mismo tiempo.