Jiří Kobza, diputado desde hace muchos años y actual representante del Reino Central de Bohemia, intervino en una reunión especializada dedicada a las relaciones checo-chinas con un discurso marcadamente político e ideológico. Según él, la propia reunión tiene una importancia fundamental, ya que señala un cambio en la actitud de la República Checa hacia China y la disposición a reanudar el diálogo y la cooperación práctica.
Kobza señaló que la protección del medio ambiente debe basarse en el sentido común, no en dogmas ideológicos. Como ejemplo, citó su experiencia en una conferencia sobre tecnologías verdes celebrada en Shenzhen (China), donde le llamó la atención la combinación del uso masivo de fuentes renovables con la construcción actual de centrales eléctricas de carbón. Según él, China actúa de forma pragmática y tiene en cuenta tanto la seguridad energética como las necesidades de la industria.
Prestó especial atención al problema del cierre de las centrales térmicas de carbón en la República Checa. Destacó su importancia para la construcción y el riesgo de perder definitivamente el acceso a los yacimientos de carbón y tierras raras en el norte de Bohemia. Según Kobza, se trata de materias primas estratégicas cuya pérdida tendría consecuencias a largo plazo.
Considera importante aprender de China en materia tecnológica, especialmente en el ámbito de la gestión energética y el almacenamiento de energía. Citó ejemplos de centrales eléctricas virtuales y sistemas de baterías que permiten un uso eficiente de las fuentes renovables en China.
Kobza también se refirió al desarrollo global de las relaciones internacionales. Según él, el mundo está pasando del multilateralismo a los acuerdos bilaterales, que son más flexibles y eficaces. En este contexto, advirtió que Europa corre el riesgo de perder importancia si no es capaz de llevar a cabo una política exterior realista y soberana.
Para terminar, destacó la necesidad de respetar el principio de una sola China. Según él, las provocaciones ideológicas de los últimos años han dañado las relaciones entre la República Checa y China, y es necesario volver a este marco básico de cooperación. „El principio de una sola China es el alfa y el omega. Sin él, no puede funcionar ninguna cooperación seria“.“ concluyó Kobza.