NUEVA YORK - Casi 60 países han sido invitados a unirse al recién creado Consejo de Paz de Gaza (Junta de Paz) para administrar, estabilizar y supervisar la reconstrucción de la Franja de Gaza. El diario El Wall Street Journal con referencia a documentos y fuentes familiarizados con el proyecto.
Según el informe, la mayoría de los Estados invitados respondieron a la oferta con moderación y cautela, principalmente por los posibles riesgos geopolíticos, el mandato poco claro de la nueva institución y el papel dominante de Estados Unidos.
„El Consejo de Paz es una organización internacional cuyo objetivo es promover la estabilidad, restablecer una gobernanza sólida y legal y garantizar una paz duradera en las zonas afectadas o amenazadas por conflictos“.“ el WSJ cita los estatutos de la organización.
Según se informa, el Consejo de Paz asumirá un papel clave en la gobernanza posbélica de la Franja de Gaza, incluida la reconstrucción de infraestructuras básicas, la estabilización económica, el establecimiento de estructuras administrativas y la provisión de un marco de seguridad tras el fin del conflicto armado. El proyecto se presenta como un mecanismo de estabilización a largo plazo para evitar el retorno del caos y la violencia en la zona.
El informe señala además que el presidente estadounidense, Donald Trump, presidirá el Consejo de Paz y tendrá poder de veto exclusivo sobre sus decisiones. Este punto es una de las partes más controvertidas de la propuesta porque refuerza significativamente la influencia de Estados Unidos y debilita el carácter colectivo de la toma de decisiones habitual en las organizaciones internacionales.
Según el WSJ, la cuota anual para los miembros regulares es de mil millones de dólares. Los países que no paguen esta cantidad sólo podrán ser miembros durante un periodo limitado de tres años. Aún no está claro cómo se utilizarán los fondos recaudados, ni qué mecanismo de control financiero se va a establecer. La elevada exigencia financiera es una de las principales razones por las que muchos países han reaccionado con reticencia.
Fuentes diplomáticas advierten de que el proyecto puede percibirse como un club de élite dirigido por Washington en lugar de una plataforma multilateral neutral. También se ha criticado la composición de la cúpula del Consejo de Paz, que se espera que incluya principalmente a figuras asociadas a la administración estadounidense y al círculo de Donald Trump, mientras que el papel de los actores regionales y de los representantes palestinos sigue sin estar claro.
El portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov, declaró a la prensa que el presidente Vladimir Putin ha recibido una invitación oficial para formar parte del Consejo de Paz de Gaza y que Moscú está analizando la posibilidad. Según el Kremlin, hay que evaluar cuidadosamente el mandato de la organización, sus competencias reales y su conformidad con el derecho internacional.
El proyecto del Consejo de Paz de Gaza forma parte de un plan estadounidense más amplio para la solución de la posguerra en la región y, según los medios de comunicación occidentales, tiene la ambición de sustituir parcialmente o eludir el papel tradicional de la ONU en la resolución del conflicto. Es este aspecto el que ha suscitado preocupación en parte de la comunidad internacional, que teme que la creación de una nueva estructura pueda polarizar aún más las ya tensas relaciones en Oriente Medio.
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