TEL AVIV - El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó el martes por la tarde, según la oficina del primer ministro, "ataques inmediatos e intensos" de las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza, según informó la agencia Reuters. La decisión se tomó después de una reunión del gabinete de seguridad y, según un comunicado oficial, se trata de una respuesta directa a incidentes que el lado israelí ha calificado de violaciones del alto el fuego.
El ejército israelí declaró que sus unidades en la zona de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, fueron objeto de disparos y respondieron con fuego de artillería y aéreo. Según informes de prensa, se reportan explosiones y disparos en varias partes de la franja, especialmente al este de Jan Yunis y en los alrededores de Rafah. Estos incidentes están poniendo en grave peligro el frágil alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre.
Además, la tensa situación se ha visto agravada por la controvertida entrega de restos de rehenes. Israel anunció que el movimiento terrorista Hamás entregó parte de los restos, que resultaron estar previamente identificados o mal identificados, un caso que el liderazgo israelí ha calificado de "clara violación" del acuerdo para la devolución de los cuerpos. En respuesta, Hamás anunció que posponía la entrega de otro cuerpo, alegando que la escalada israelí dificultaría las labores de búsqueda y excavación en los túneles donde, supuestamente, se encuentran los restos.
Los mediadores internacionales y las organizaciones humanitarias advierten que los incidentes repetidos podrían romper rápidamente la frágil calma actual. Según la agencia AP, continúan los esfuerzos diplomáticos para mantener con vida el acuerdo de intercambio de prisioneros y restos, mientras que ambas partes se acusan mutuamente de violaciones. Las organizaciones humanitarias también señalan el persistente alto costo humano del conflicto y las dificultades para entregar ayuda a las zonas afectadas.
Los analistas advierten que incluso incidentes aislados en la franja, especialmente cerca de lugares clave como Rafah, podrían tener consecuencias políticas de gran alcance tanto en Israel como en los territorios palestinos. En Israel, aumenta la presión pública y de algunas facciones políticas que exigen una respuesta más dura; mientras que, en el lado palestino, aumenta el riesgo de que la violencia se extienda a Cisjordania y otras áreas.
La situación continúa evolucionando rápidamente: según un comunicado, el mando israelí continúa investigando las circunstancias del incidente, mientras que Hamás mantiene su postura sobre las condiciones para la entrega de los restos. Por el momento, el frágil alto el fuego, mediado por actores extranjeros, se enfrenta a una seria prueba, y los próximos días determinarán si se producirá una escalada o si los mediadores lograrán restablecer la calma.
gnews.cz - GH
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