El Ministerio de Comercio de China ha reaccionado con dureza al lanzamiento oficial del mecanismo de ajuste por carbono en las fronteras de la Unión Europea (CBAM), que entró en vigor el 1 de enero de 2026. Según Pekín, las nuevas normas europeas no solo no reflejan la situación real de la industria china, sino que también violan los principios básicos del comercio internacional.

El portavoz del ministerio afirmó que, en los últimos meses, la UE ha publicado rápidamente propuestas legislativas y normas de aplicación del CBAM, incluyendo el establecimiento de valores iniciales de intensidad de carbono y planes para ampliar el ámbito de los productos afectados. Según China, la parte europea ignora los importantes avances que ha logrado el país en materia de desarrollo ecológico y bajo en carbono, y establece valores iniciales de emisiones considerablemente sobrevalorados para los productos chinos. Además, estos valores se incrementarán anualmente durante los próximos tres años.

Según el ministerio, este procedimiento no se corresponde ni con el nivel actual de la economía china ni con su tendencia de desarrollo futura. China lo califica de injusto y discriminatorio, con sospechas de violación de los principios de la Organización Mundial del Comercio, en particular las normas de máxima preferencia y trato nacional. Al mismo tiempo, según Pekín, contradice el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas consagrado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

El plan de la UE de ampliar el ámbito de aplicación del CBAM a partir de 2028 a unos 180 productos con un alto contenido de acero y aluminio en sectores relacionados ha suscitado duras críticas. Entre otros, se verían afectados los productos de ingeniería, los automóviles y sus componentes, y los electrodomésticos. La parte china advierte de que estas normas ya traspasan el ámbito de la lucha contra el cambio climático y presentan claros rasgos de unilateralidad y proteccionismo comercial, a los que Pekín se opone firmemente.

El Ministerio de Comercio también señaló la contradicción en el enfoque de la propia UE. Mientras que externamente promueve estrictas medidas „ecológicas“ y, bajo su pretexto, aplica una política proteccionista, dentro de la Unión se están suavizando las regulaciones medioambientales. Como ejemplo, China menciona las modificaciones de la prohibición de vender vehículos nuevos con motores de combustión a partir de 2035 y la reducción general de los requisitos para el ritmo de reducción de emisiones. Según Pekín, se trata de un caso paradigmático de doble rasero.

CMG