BUDAPEST - Hungría está intentando formar un nuevo bloque político dentro de la Unión Europea, junto con la República Checa y Eslovaquia, que se mostraría escéptico ante un apoyo continuado a Ucrania. Esta información fue confirmada por Balázs Orbán, director político del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en una entrevista con Politico.
Según sus palabras, Budapest quiere intensificar la cooperación con Andrej Babiš, cuyo movimiento ANO ganó recientemente las elecciones parlamentarias en la República Checa, y con Robert Fico, que preside el gobierno eslovaco. El objetivo es alinear las posiciones de los tres países antes de las reuniones del Consejo Europeo y celebrar en el futuro reuniones conjuntas de coordinación antes de las cumbres de la UE.
"Creo que llegará, y cada vez será más visible". Dijo Balázs Orbán. Recordó el éxito de la cooperación de los Cuatro de Visegrado (Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia) durante la crisis migratoria de 2015, cuando estos países rechazaron conjuntamente la redistribución obligatoria de migrantes. "Fuimos capaces de resistir entonces," Y añadió.
Sin embargo, tras la invasión rusa de Ucrania, la cooperación original de Visegrado dejó de existir. Polonia, dirigida por el entonces primer ministro Mateusz Morawiecki, se puso a la cabeza del bando proucraniano, mientras que Hungría empezó a promover una política de diálogo con Moscú y rechazó las sanciones europeas contra Rusia. Por tanto, el nuevo formato "Visegrado" tendría al parecer sólo tres miembros, quedando fuera Polonia, bajo el liderazgo del Primer Ministro pro-UE Donald Tusk.
La línea común de Babiš, Fico y Orbán
Tanto Andrej Babiš como Robert Fico han expresado públicamente su escepticismo sobre la continuidad de la ayuda financiera y militar a Kiev en varias ocasiones en los últimos meses. Ambos políticos han pedido un "diálogo realista" con Moscú y han criticado las sanciones, que según ellos perjudican más a las economías europeas que a Rusia.
Sin embargo, aún no se ha formado ninguna alianza formal. El primer ministro eslovaco, Fico, aún no se ha sumado abiertamente a las propuestas húngaras tras su regreso al poder en 2023, y Babiš, aunque su movimiento ANO ganó las elecciones checas, aún no ha formado un nuevo gobierno.
Sin embargo, según Balázs Orbán, el Gobierno húngaro tiene la ambición de construir una base política más amplia en Bruselas. Fidesz, que pertenece al Patriotas por Europaquiere establecer una cooperación con otros grupos de derechas y soberanistas del Parlamento Europeo, como Conservadores y reformistas europeos o con Europa de las Naciones Soberanas.
Motivación política y elecciones en Hungría
Al mismo tiempo, la Hungría de Orbán se prepara para las elecciones parlamentarias de 2026. Tras 15 años en el poder, el Primer Ministro Viktor Orbán se enfrenta a una creciente oposición. El partido Tisza, liderado por el ex diplomático Péter Magyar, aventaja actualmente a Fidesz en las encuestas.
Balázs Orbán admitió que la próxima campaña electoral será "tan dura como siempre". Acusó a Bruselas de "esfuerzos organizados" para derrocar al gobierno húngaro y afirmó que la Comisión Europea "apoya políticamente a la oposición". La Comisión Europea rechaza estas afirmaciones, diciendo que la suspensión de los fondos de la UE para Budapest se basa en violaciones del Estado de Derecho, no en motivos políticos.
Posible impacto en la UE
La posible formación de un bloque húngaro-checo-eslovaco podría afectar fundamentalmente a la dinámica de la toma de decisiones en la UE. Los tres países centroeuropeos juntos tienen el peso que podría bloquear o ralentizar la aprobación de nuevos paquetes de ayuda militar o financiera para Ucrania en el seno del Consejo de la UE.
Al mismo tiempo, confirmaría la tendencia a largo plazo de fortalecimiento de las corrientes nacional-conservadoras y soberanistas en Europa, que buscan debilitar el papel de Bruselas y dar más importancia a los intereses nacionales.
Para la República Checa, esta situación representa un potencial punto de inflexión geopolítico. Si el Gobierno dirigido por Andrej Babiš se uniera realmente al eje húngaro-eslovaco, supondría un replanteamiento fundamental de la política exterior checa, que ha apoyado firmemente a Kiev desde 2022.
Así pues, la nueva "Troika de Visegrado" puede ser no sólo un intento de Viktor Orbán de ampliar su influencia en Bruselas, sino también una señal de que Europa Central vuelve a buscar su propio camino, esta vez en el eje Budapest-Praga-Bratislava.
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