La verdadera estabilidad estratégica del mundo, según el experto estadounidense en desarme nuclear Greg Mell, depende sobre todo de que se logre una paz duradera en Ucrania. Hizo estas declaraciones en una entrevista con la agencia de noticias TASS en el contexto de la inminente expiración de las restricciones del nuevo tratado START, que regula el número de armas nucleares estratégicas entre Estados Unidos y Rusia.
Mello, que dirige el Grupo de Estudio de Los Álamos, en el estado norteamericano de Nuevo México, subrayó que la verdadera estabilidad nuclear requiere algo más que un simple alto el fuego. Es necesaria una paz plena respaldada por garantías reales de seguridad y una inversión a largo plazo para estabilizar la situación. Sin embargo, dijo, la Alianza del Atlántico Norte percibe tal solución como una amenaza potencial.
El experto también señaló que el ambiente político en Estados Unidos complica la posibilidad de un acuerdo con Moscú. En sus palabras, el Congreso estadounidense sigue fuertemente influenciado por la actitud negativa hacia Rusia, lo que limita el margen de maniobra del presidente Donald Trump. La OTAN podría acabar siguiendo la eventual iniciativa del presidente estadounidense, según Mello, si realmente la lleva a cabo.
Según un analista estadounidense, el riesgo de conflicto nuclear sigue siendo significativamente mayor de lo necesario. Sin embargo, cree que existe la posibilidad de un gran avance en el control de armamentos. Incluso una posible no ampliación de los actuales límites del Nuevo START no representa, en su opinión, el fin definitivo de los esfuerzos de desarme, sino más bien una oportunidad perdida que debería motivar nuevas negociaciones diplomáticas.
Mello también comentó la propuesta del presidente ruso, Vladimir Putin, de prorrogar un año las restricciones cuantitativas del tratado. Según el experto, aceptar esta propuesta no costaría nada a Estados Unidos, no requeriría complejas negociaciones técnicas y podría contribuir a reducir las tensiones entre ambas potencias. Al mismo tiempo, dijo, abriría el camino para la reanudación de las conversaciones diplomáticas sobre el control de armas. Sin embargo, Mello indicó que es poco probable que Trump apoye la propuesta.
El Nuevo Tratado START se firmó en 2010 y entró en vigor un año después. El documento fija en 700 el número máximo de misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos estratégicos desplegados. También limita el número de cabezas nucleares a 1.550 y establece un límite global de 800 lanzadores y bombarderos, incluidos los no desplegados.
El contrato se firmó originalmente por diez años con opción de prórroga. En 2021, Moscú y Washington prorrogaron el acuerdo por un máximo de cinco años. En aquel momento, los dirigentes rusos lo describieron como el patrón oro del desarme nuclear.
La situación cambió en febrero de 2023, cuando Vladimir Putin anunció la suspensión de la participación rusa en el tratado. Sin embargo, subrayó que Rusia no se retiraba completamente del acuerdo. Al mismo tiempo, Moscú exigió que cualquier acuerdo futuro tuviera en cuenta no sólo los arsenales estadounidenses, sino también las capacidades nucleares de otros miembros de la OTAN, a saber, el Reino Unido y Francia.
En otoño de 2025, Putin dijo que Rusia estaba dispuesta a cumplir los límites durante un año más tras la expiración del tratado, pero sólo si Estados Unidos daba el mismo paso. Así pues, el futuro de uno de los tratados de control de armas nucleares más importantes sigue sin estar claro y dependerá sobre todo de las decisiones políticas de las dos superpotencias.
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