Kazajistán y la Unión Europea comparten un interés común a largo plazo por unas cadenas de suministro estables, resilientes y predecibles que impulsen el crecimiento económico y proporcionen las tecnologías necesarias para un futuro más limpio, escribe el ministro de Asuntos Exteriores, Yermek Kosherbayev, en un artículo de opinión para Euronews.
Este diciembre se cumplirán diez años desde la firma del Acuerdo ampliado de asociación y cooperación (EPCA) entre Kazajistán y la Unión Europea. Se trata de un hito importante que ha confirmado nuestro compromiso común con una asociación amplia y prometedora.
Durante la última década, la cooperación se ha ampliado en los ámbitos del diálogo político, la seguridad, las inversiones, la educación y la conectividad. Con inversiones que superan los 200 000 millones de euros desde 2005, la UE es hoy en día el mayor socio comercial y de inversión de Kazajistán.
En la actualidad, nuestra asociación sigue estando basada, como antes, en el compromiso común de respetar la Carta de las Naciones Unidas y sus principios, así como en la convicción compartida de que muchos de los retos mundiales solo pueden abordarse mediante una cooperación más estrecha entre Europa y sus socios cercanos y fiables.
Uno de estos retos, que reviste una importancia fundamental para el crecimiento a largo plazo de Europa, es garantizar el suministro de los materiales y las tecnologías necesarios para la transición ecológica y digital. La dependencia de Europa de un grupo limitado de proveedores de materias primas críticas se ha convertido en un factor determinante para su competitividad.
Garantizar un acceso estable a estas materias primas ya no es solo una cuestión industrial, sino una prioridad estratégica. Es precisamente en este contexto donde Kazajistán puede desempeñar un papel importante.
Kazajistán ya forma parte de la solución
La Comisión Europea ha subrayado que Europa debe diversificar sus fuentes de materias primas críticas. La cuestión que se plantean ahora los responsables políticos europeos es cómo mitigar los riesgos y, al mismo tiempo, mantener el impulso del Pacto Verde.
Kazajistán ya forma parte de la solución. En 2024, el volumen del comercio bilateral con la UE alcanzó los 48 800 millones de dólares y más del 80 % de las exportaciones de petróleo de Kazajistán se destinan a los mercados europeos.
De cara al futuro, vemos la oportunidad de crear cadenas de suministro más seguras y diversificadas de minerales críticos para Europa, un ámbito en el que nuestros recursos y experiencia son directamente relevantes.
La última década ha demostrado lo que esta asociación puede lograr. La próxima década debe estar marcada por la implementación: proyectos estratégicos, cadenas de valor reforzadas, infraestructuras modernizadas y una cooperación tecnológica más profunda.
El acto de la UE sobre materias primas críticas muestra el alcance del reto. Para 2030, Europa tiene la ambición de extraer, procesar y reciclar una parte mucho mayor de su consumo, al tiempo que reduce su dependencia de un único proveedor externo.
Las recientes perturbaciones han puesto de manifiesto la facilidad con la que las cadenas de suministro pueden verse debilitadas por tensiones geopolíticas o crisis logísticas. La demanda de cobre, grafito, tierras raras, manganeso, titanio y otros minerales para la transición energética está creciendo a un ritmo que supera con creces la oferta mundial.
Kazajistán es uno de los pocos países que puede contribuir a llenar este vacío. Según la propia evaluación de la UE, Kazajistán puede suministrar 21 de las 34 materias primas que la UE considera críticas, incluidas varias clasificadas como estratégicas. Nuestro proyecto Sarytogan para la extracción de grafito figura en la lista oficial de proyectos estratégicos de la UE en el marco de la Ley de Materias Primas Críticas.
La base para esta cooperación es sólida. En la actualidad, más de 4000 empresas europeas operan en Kazajistán. Nuestro Memorando de Asociación Estratégica con la UE de 2022 en materia de materias primas críticas, baterías e hidrógeno renovable ha reforzado el pilar económico de la EPCA. La Hoja de Ruta conjunta para 2025-2026 establece ahora prioridades claras, desde la exploración geológica hasta el desarrollo de cadenas de valor y el hidrógeno verde.
Ahora, la tarea consiste en convertir esta base sólida en resultados prácticos.
Transformar los retos comunes en fortalezas comunes
El primer paso es centrarse conjuntamente en un número seleccionado de proyectos de gran impacto. Ampliar la cooperación en áreas clave como el cobre, el manganeso, el titanio, las tierras raras y otros minerales esenciales contribuiría a crear una base de suministro más diversa para Europa y ofrecería a los inversores una perspectiva a largo plazo más clara.
El desarrollo de la resiliencia también implica ir más allá de las materias primas. Los objetivos de Europa en materia de procesamiento y refinado requerirán socios fiables con capacidad y alcance geográfico. Kazajistán cuenta con los recursos necesarios para apoyar este cambio, y la ampliación de la cooperación en áreas seleccionadas de procesamiento contribuiría a crear una base de suministro más diversa y predecible para Europa.
El transporte y la logística también son importantes. Las materias primas críticas necesitan rutas sostenibles y seguras, y la ruta de transporte internacional transcaspiana, conocida como el Corredor Central, ya se ha convertido en una importante conexión entre Asia Central y Europa.
Gracias a los compromisos por valor de más de 10 000 millones de euros por parte de la Comisión Europea y las instituciones financieras internacionales, esta ruta se está volviendo más eficiente y acortando los tiempos de tránsito. Las continuas inversiones en infraestructura, capacidad ferroviaria y sistemas digitales reforzarán aún más este corredor y contribuirán a reducir los riesgos en las cadenas de suministro de energía limpia de Europa.
La innovación y los conocimientos deben avanzar en paralelo. Las cadenas de suministro seguras dependen de la tecnología y la experiencia, no solo de las materias primas. Kazajistán ya participa en los programas Horizonte Europa y Erasmus+, y con la esperada flexibilización del régimen de visados para los ciudadanos kazajos en un futuro próximo, una cooperación más profunda en materia de prospección geológica, reciclaje de baterías, extracción sostenible e hidrógeno verde puede contribuir a los objetivos climáticos de Europa y, al mismo tiempo, acelerar la modernización industrial de Kazajistán.
Con motivo del décimo aniversario del Acuerdo ampliado de asociación y cooperación, la dirección es clara: Kazajistán y la UE comparten un interés a largo plazo por unas cadenas de suministro estables, resilientes y predecibles que fomenten el crecimiento económico y proporcionen las tecnologías necesarias para un futuro más limpio.
La última década ha demostrado lo que esta asociación puede lograr. La próxima década debe definirse por la implementación: proyectos estratégicos, cadenas de valor más sólidas, infraestructura modernizada y una cooperación tecnológica más profunda.
La transformación de Europa dependerá, en última instancia, del suministro de las materias primas que constituyen la base de las industrias del futuro. Si se toman las decisiones adecuadas, ambas partes pueden construir una asociación más fuerte y resistente. Kazajistán está dispuesto a colaborar con la Unión Europea para convertir los retos comunes en fortalezas comunes.
Yermek Kosherbayev, Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Kazajistán