El nuevo año en la política checa comenzó con llamamientos a la calma, la unidad y la responsabilidad. En su tercer discurso de Año Nuevo en el cargo, el presidente Petr Pavel adoptó un tono moderado, pero claramente definido, hacia el nuevo Gobierno formado por el movimiento ANO, el SPD y los Motoristas. Deseó al gabinete éxito en las medidas en favor de los ciudadanos y subrayó que considera correcto darle espacio al principio. Al mismo tiempo, sin embargo, indicó los límites que, como jefe de Estado, considera insuperables: la protección de la democracia, sus instituciones, la seguridad del país y la pertenencia de la República Checa al mundo libre.

El presidente habló abiertamente sobre su preocupación por la división de la sociedad checa. Según él, no se trata de diferencias de opinión insuperables, sino de que el debate público está dominado desde hace tiempo por el énfasis en las contradicciones y los conflictos. Según Pavel, es precisamente este tono el que debilita la capacidad de la sociedad para buscar soluciones comunes.

También recordó los aspectos positivos del año pasado: el rápido crecimiento económico en comparación con el resto de Europa, el alto nivel de seguridad y el extraordinario grado de solidaridad y caridad. También valoró los éxitos internacionales de los científicos checos, especialmente en el campo de la física y la bioquímica.

Premiér Andrej Babiš En su discurso de Año Nuevo, de más de siete minutos de duración, se centró principalmente en la unificación de la sociedad a través del orgullo y el patriotismo. Agradeció a los votantes su apoyo en las elecciones parlamentarias del año pasado y destacó que el objetivo del Gobierno es convertir a la República Checa en un país donde tenga sentido trabajar, emprender y formar una familia. Recordó los primeros pasos del gabinete, entre ellos el rechazo del sistema ETS 2 y del pacto migratorio, la aprobación de la nueva ley de construcción y la búsqueda de ahorros en los distintos ministerios.

Babiš calificó el año 2026 como el año más difícil, sobre todo por la preparación del presupuesto estatal, que, según él, debe ser transparente y veraz. También habló de la lucha contra la economía sumergida, el aumento de los salarios y las pensiones reales, y la mejora de la accesibilidad a la sanidad y la calidad de la educación. Dedicó una parte importante de su discurso al tema de la paz.

Rechazó la política de alarmismo bélico y destacó que la paz no es debilidad, sino responsabilidad hacia las generaciones futuras. Su intención de proponer el 30 de marzo como Día de la Bandera Checa, en conmemoración de la soberanía, la identidad y la continuidad del Estado checo, también es un gesto simbólico.

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