Bulgaria se enfrenta a uno de los mayores dilemas energéticos de los últimos años. Tras el anuncio de nuevas sanciones estadounidenses contra los gigantes petroleros rusos Rosneft y Lukoil, el gobierno de Sofía ha iniciado conversaciones urgentes sobre una posible exención. El motivo es que teme que, sin ella, podría paralizarse el funcionamiento de la mayor refinería nacional del país, situada en Burgas, que cubre hasta el ochenta por ciento del consumo de combustible de la nación, informó la Político.
El Presidente estadounidense Donald Trump anunció a finales de octubre que ampliaba las sanciones al sector petrolero ruso. La medida afectó inmediatamente a varios países europeos en los que Lukoil sigue operando. Bulgaria, cuya economía y política han estado vinculadas a la empresa durante décadas, fue uno de los primeros en reaccionar.
La refinería que mantiene el país en funcionamiento
Refinería de Burgas Lukoil Neftochim es un enorme complejo industrial situado en la costa del Mar Negro. Su producción constituye la espina dorsal del mercado búlgaro: suministra gasolina, gasóleo y combustible de aviación y abastece a las gasolineras de todo el país. Si los bancos y proveedores le cortan el grifo de las transacciones financieras como consecuencia de las sanciones estadounidenses, podría "paralizarse prácticamente de la noche a la mañana", advirtió la agencia. Reuters.
Según información obtenida por Politico, el gobierno búlgaro ha preguntado a Washington cómo solicitar formalmente una exención o un aplazamiento antes de la entrada en vigor de las sanciones, prevista para el 21 de noviembre. El impacto inmediato supondría el riesgo de que el país se quedara sin suministros en cuestión de semanas y de que se produjera una oleada de protestas que podría derrocar al gobierno.
El plano político: el momento Radev
El Gobierno también advierte de que la crisis económica podría reforzar la posición del Presidente. Radeva amarilloRadev, crítico desde hace tiempo con las sanciones occidentales, no oculta sus posiciones prorrusas. Algunos analistas citados por Politico advierten de que si la coalición gobernante se viniera abajo, Radev podría aprovechar la situación para fundar un nuevo partido político y reforzar su influencia.
El Gobierno extingue la crisis mediante la legislación
Mientras tanto, el Parlamento de Sofía ha aprobado una prohibición temporal de las exportaciones de combustible a otros Estados miembros de la UE para garantizar que el país disponga de suministros internos suficientes, según el Reuters. El gobierno también ha adoptado la medida de que cualquier venta o transferencia de activos de Lukoil en Bulgaria debe ser aprobada por el gabinete y los servicios de inteligencia, para impedir que entidades vinculadas al Kremlin se hagan con activos estratégicos.
Según el Ministro de Energía, el suministro de petróleo y combustible está asegurado al menos hasta finales de año, pero aún no hay una solución a largo plazo.
Opiniones de expertos: ¿pánico o alarma necesaria?
Ex Ministra de Medio Ambiente Julian Popov calificó la respuesta del gobierno de inadecuada. Según él, el país "no tiene ningún plan de contingencia" en caso de que Lukoil detenga realmente la producción. Por ello sugiere que el Estado tome el control temporal de la refinería a través de un comité internacional de juristas y expertos en energía.
En cambio, el ex embajador en Rusia Ilian Vasilev considera exagerada la retórica del Gobierno. En una entrevista con Financial Times dijo que era una "táctica de miedo" para evitar la presión para una venta rápida de la refinería. Afirmó que había licitadores serios por los activos de Lukoil y que "no hay motivo para el pánico".
Prueba europea de resistencia
La crisis de Burgas demuestra lo frágil que es la autosuficiencia energética de Europa en petróleo ruso. Si Estados Unidos no concede a Bulgaria una exención, Sofía puede enfrentarse no sólo a un colapso económico, sino también a una agitación política interna. Como señaló Reuters, el desenlace pondrá a prueba si un pequeño país europeo con profundos lazos con el capital ruso puede soportar nuevas presiones geopolíticas.
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